El día 12 de octubre de 1936 las fuerzas sublevadas planificaron un ataque contra las posiciones del POUM en Leciñena y las crestas de la Sierra de Alcubierre. La ofensiva comenzó por dos puntos a un tiempo: el comandante Arce mandaba las tropas desde Perdiguera, a donde se había desplazado también la Bandera Móvil de Falange, y el comandante Amado desde el Vedado de Zuera. El peligroso avance, en el que formaban tropas de la Mehal-la de Tetuán, Tercio, Artillería, Caballería, Falange y Requeté, pudo ser detenido en las proximidades de la localidad de Alcubierre por los refuerzos que acudieron a la zona, pero Leciñena y el puerto, incluyendo el estratégico Puig Ladrón, quedaron bajo dominio insurgente.

Las Tres Huegas


Panorámica de 360º del frente en la Sierra de Alcubierre visto desde un observatorio en la posición Las Tres Huegas
Fotografía Mariano Olivera, Barbastro


Ramal de comunicación y abrigo de cubierta ligera en una posición defensiva tipo sección recuperada en Las Tres Huegas. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro
Abrigo de cubierta ligera y trinchera en Las Tres Huegas. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro
Vivac o abrigo de descanso para pelotón recuperado en la posición franquista de Las Tres Huegas. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro
Detalle de la entrada al abrigo para pelotón. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro

El «muro aragonés»

Durante casi un año y medio, entre mediados de octubre de 1936 y el 25 de marzo de 1938, la línea del frente aragonés permaneció prácticamente inalterable en la Sierra de Alcubierre. El ejército franquista tomó la estratégica posición de Santa Quiteria, en Tardienta el 19 de octubre, una semana después de haber llegado a la Sierra de Alcubierre fortificando las posiciones 1 a 5, las cimas más sobresalientes a derecha e izquierda de la carretera, e instalando su cuartel general en Leciñena. Así las cosas, el denominado «muro aragonés» quedó establecido en torno al punto en el que se ubica el privilegiado observatorio que controla la antigua carretera Zaragoza-Sariñena, en el puerto de Alcubierre y que mira en dirección norte hacia San Simón y Santa Quiteria, y al sur hacia al Ebro, a través de Monte Oscuro, entre Pina y Quinto.

Ambos contendientes se hostigaron casi sin interrupción hasta la caída del frente, alternando períodos de intensos combates artilleros acompañados de incursiones aéreas, con otros de menor intensidad en la batalla. Los intentos de penetración en terreno enemigo no remitieron en este tiempo, dada la importancia de la ciudad de Zaragoza para el Gobierno de la República, así como la intención de avanzar en sus conquistas que impulsaba al ejército insurgente. En la mayor parte de las crestas ubicadas en este ámbito pueden hallarse restos de trincheras, casamatas, abrigos para tropa y posiciones de tirador en las que defender con la propia vida, la importancia de cada palmo de terreno. Legionarios, falangistas de la Segunda Bandera Móvil de Aragón, el Regimiento de Carros Ligeros de Combate nº 2 y soldados regulares se parapetaron frente a milicianos del POUM, de la columna «Carlos Marx» o unidades del Ejército Popular de la República, acantonadas en el monte de Robres -en míticas posiciones como «La Imposible» o «Pasionaria»- o en el de Alcubierre, recreado literariamente por el escritor británico George Orwell.

El número de víctimas, muy difícil de evaluar, fue elevado para ambos bandos, estableciéndose ocasionales treguas para dar sepultura a los muertos que yacían en terreno batido por el fuego incesante. También podía establecerse el alto el fuego para el intercambio de correspondencia, periódicos y objetos personales.

La recuperación patrimonial en este sector de dominio franquista en la sierra comprende ramales de comunicación, zona de vivac, aljibes, cuevas para el mando, así como un abrigo para pelotón ubicado en una estratégica ladera en la que se pueden rastrear las huellas de otros asentamientos habilitados en su tiempo.

Interior reconstruido de un abrigo para pelotón compuesto por una dotación de 11 personas. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro
Combatientes abandonando un abrigo de descanso en una posición de la Sierra de Alcubierre. Colección particular, Zaragoza
Zona de vivac y descanso en la Sierra de Alcubierre. Colección particular, Zaragoza



Monumento falangista en el monte Puig Ladrón (699m), conocido como posición San Simón. Colección Comarca de los Monegros
Monumento falangista en la posición San Simón. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro
Monolito falangista erigido en memoria de las víctimas de la posición San Simón. Fotografía Mariano Olivera, Barbastro

Posición San Simón

El monumento a los caídos fue erigido a principio de los años cuarenta en el monte de Puig Ladrón (699 m), para recordar las gestas protagonizadas en este entorno por el ejército sublevado y la Falange. Se levanta en la zona conocida como Las Tres Huegas («huega» o «güega», en aragonés, significa mojón, límite o separación de términos), dado que confluyen en estas alturas los términos municipales de Robres, Alcubierre y Leciñena.

Los hechos ocurridos en este paraje tuvieron lugar el 9 de abril de 1937, cuando un batallón republicano de la división Maciá-Companys, en un ataque por sorpresa logró tomar la cota y también la quinta de la derecha de la carretera. En la acción se produjeron muchas víctimas en el bando franquista, casi un centenar, aunque los distintos autores no llegan a ponerse de acuerdo en la cifra exacta. Entre los muertos se encontraba el jefe de la posición, el teniente Eugenio Hernández Santamaría, condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo. No obstante el rápido avance del ejército republicano, la Segunda Bandera Móvil de Falange y el Tercio Sanjurjo reaccionaron con prontitud y recuperaron esta 2ª posición izquierda, conocida asimismo como San Simón, ocasionando igualmente un elevado número de víctimas entre los combatientes leales al Gobierno.

La gesta de San Simón, recordada también con un monolito en la zona de vivac, fue cantada en tonos épicos por la prensa aragonesa del momento y la historiografía franquista posterior.



Ruta Las Tres Huegas. Cómo llegar: En la carretera A-129, en el punto kilométrico 33,5 entre Leciñena y Alcubierre, se indica el desvío para acceder al área rehabilitada y a la posición San Simón.

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